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VIRGEN LA BELLA DE ARANI, BOLIVIA ( 24 DE AGOSTO)

La Bella es una advocación nacida en Lepe España que fue llevada a Bolivia por los franciscanos en el s. XVI y que tiene una devoción fuerte desde la colonia y sus romerías actuales son muy importnatnes en Cochabamba. La imagen española fue dada a unos frailes por unos marineros que desaparecieron, y al abrir la caja los frailes dijeron “¡Que Bella, sólo la del cielo se le iguala!”; probablemente sucedió en el s. XIV. Su fiesta en Huelva es en mayo. ...CONTIENE VIDEOS... ...VER VIDEOS... Arani es la capital de la Provincia Arani situada en el centro de Bolivia en el departamento de Cochabamba, que constituye además un cantón de esta provincia. Está a 2.761 metros de altitud. Es una provincia situada a 65 kilómetros de Cochabamba que celebra del 23 al 25 de agosto la Fiesta de la Virgen La Bella. Del templo de San Bartolomé (1735-1739), santuario de la Bella, la procesión completa 14 estaciones subiendo al calvario donde se encuentra la capilla de la Bella, ahí frotan sus miniaturas (coches, casas, billetes, etc.) contra el altar para garantizar su prosperidad durante el año. LA BELLA DESDE LEPE A ARANI Existen indicios para sostener la tesis de que los españoles residentes en el valle de Arani, especialmente los muy devotos de la Virgen de Lepe en Huelva, España, iniciaron la devoción mariana de La Bella, difundiéndola entre los cristianos de la región que había adquirido importancia económica por la producción de cereales, árboles frutales y ganado vacuno, traídos de la península ibérica. Los orígenes de la advocación de la Santísima Virgen de la Bella en España están difusos. La primera cita documental a Santa María la Bella, la encontramos en el año 1396. El origen de la devoción de Lepe a su Patrona está vinculado con la Orden Franciscana, cuyo primer convento en nuestro término municipal fue fundado por D. Francisco Luján en el año 1431, con el título de San Francisco del Monte y estaba situado en los cabezos paralelos a la costa, desde la Torre del catalán hasta La Redondela, probablemente en la zona conocida como "Las Cumbres". En 1488 los franciscanos se trasladan a una ermita arruinada, la de Ntra. Sra. de los Remedios, cerca del puerto de El Terrón, y sobre ésta, comienza a construirse el nuevo convento franciscano, pero las obras quedan paradas por falta de recursos. Cuenta la leyenda que cierto día que paseaban por la orilla del río Piedras el padre guardián con un grupo de religiosos, observaron como una embarcación tripulada por tres jóvenes marineros se dirigía hacia ellos. Una vez hubieron desembarcados pidieron a los frailes que les guardasen un cajón de madera hasta que volvieran a recogerlo. Pasados los años y no tornando nadie a interesarse por el cajón, decidieron abrirlo en presencia de toda la comunidad, apareciendo la Sagrada Imagen de la Virgen, ante la cual exclamaron ¡Que Bella, sólo la del cielo se le iguala!. Desde este día se la nombró como la Virgen Bella. Esta leyenda fue recogida por escrito en 1673 por Fray Fernando de San José, natural de Lepe y morador del Convento de la Bella. La noticia del hallazgo se extendió por toda la comarca. Es a raíz de este acontecimiento cuando los Marqueses de Ayamonte, Don Francisco de Zúñiga y Doña Leonor Manrique de Castro tomaron el patrocinio del nuevo convento y lo donaron a la Orden Franciscana en el año 1513. La Imagen de la Santísima Virgen de la Bella es una singular muestra de Virgen Eucarística. Tiene un Sagrario en su pecho, donde el Santísimo Sacramento se custodia los días de Jueves Santo y Viernes Santo. Es una bellísima imagen datada a finales del siglo XV o principios del XVI. Gracias al informe emitido por Fernando del Molino y Abreu, conocemos los destrozos perpetrados en la parroquial de Lepe el 21 de Julio de 1936 y cómo a esta efigie le arrancaron los ojos, la fusilaron, la destrozaron a hachazos y la arrastraron hasta arrojarla al río. Aquel mismo año, el artista granadino José Navas-Parejo recompuso la talla. La Virgen de la Bella, como advocación marinera, aparece documentada a finales del siglo XV. El día 2 de mayo de 1494, unos vecinos de Lepe y Ayamonte recurrieron al asistente de Sevilla por habérseles robado una carabela con el nombre de Santa María la Bella. En 1833, ante la epidemia de cólera, el pueblo de Lepe con su Ayuntamiento al frente hicieron un voto de acción de gracias. Celebrarían a perpetuidad una Misa Solemne y un Te Deum a su Patrona el domingo de la octava de su festividad por haberse librado la villa de tan terrible mal. Con motivo de la exclaustración de 1835, fue derribado el convento, vendidos sus tierras y se trasladó la Sagrada Imagen a la Parroquia de Lepe. Fue colocada en la capilla de Baltasar Rodríguez de los Ríos, en el mismo Camarín que tuvo en el Terrón. Donde se encuentra hasta la actualidad. En el mismo año y encontrándose ya de forma definitiva la Santísima Virgen en Lepe le es concedida, por el rey, a la villa una feria anual los días 14, 15 y 16 de Agosto. Son las actuales Fiestas Patronales en honor a la Santísima Virgen de la Bella y San Roque. Desde ese mismo año se efectúa la ya centenaria tradición de la Puja de la Vara el día 15 de agosto. Con anterioridad se celebraba una Romería en las inmediaciones del convento franciscano de El Terrón los días 14 y 15 y una Función a San Roque, en Lepe, el día 16. No hay constancia desde cuando data el nombramiento de la Santísima Virgen como Patrona de Lepe aunque se cree que fue en 1835 cuando se traslada a la Parroquia de Lepe desde el convento de El Terrón. El Excelentísimo Ayuntamiento de Lepe en sesión plenaria del 23 de noviembre de 1956, proclamó a la Virgen de la Bella Alcaldesa Honoraria y Perpetua de Lepe. La devoción a Nuestra Señora de La Bella se difundió también por el Nuevo Mundo. Se sabe que en el siglo XVI, además de la Virgen de La Bella de Arani (Cochabamba) hubo una capilla dedicada bajo la advocación de La Bella en Puebla de los Ángeles (México). Teresa Gisbert y José de Mesa, en su estudio sobre “La Virgen María en Bolivia” catalogan la veneración mariana de La Bella entre las “Vírgenes españolas transferidas con poca alteración”. Es decir, la imagen de la Virgen La Bella de Arani es resultado de la transferencia o migración desde el puerto de Lepe de España. Sin embargo, se debe señalar que en el valle de Arani, los contextos culturales regionales hicieron de su culto algo muy particular y distinto de la región sureña de Lepe. EL TEMPLO DE ARANI La presencia de los primeros cristianos españoles que se asentaron en el área que antiguamente se denominaba “Valle de Cliza” (hoy Valle Alto de Cochabamba) ha dado origen al culto mariano de La Bella. Este valle comprende, estrictamente hablando, las capitales y algunas secciones de Tarata, Cliza, Punata, Tiraque y Arani. El actual templo de “San Bartolomé” de Arani es considerado un importante Santuario porque en él se venera una de las advocaciones marianas más antiguas del Valle Alto, y custodia una de las imágenes más bellas de la Virgen María. Esta imagen está tallada en madera y presenta un rostro maternal con ciertos rasgos autóctonos de mujer del Nuevo Mundo. La tradición indica que la imagen fue traída desde España, sin embargo, no se ha encontrado documentación escrita que certifique este dato. Lo cierto es que su veneración se remonta a finales del siglo XVI o principios del XVII, y que desde sus inicios esta devoción mariana se difundió y popularizó entre los habitantes del valle cochabambino y comunidades de su entorno y entre los viajeros que se dirigían hacia Charcas, las minas de Potosí y la región Chiriguana del oriente. Por sus antecedentes históricos de veneración antigua, se debe considerar a la Virgen María de La Bella entre las imágenes más notables del culto mariano de la época Colonial, como la virgen del Rosario del Villar (Tomina, 1582?), la Virgen de Copacabana (Tito Yupangui, 1583), Nuestra Señora de la Gracia de Pucarani (imagen labrada probablemente por Tito Yupangui), la Inmaculada Concepción de Sopocachi (La Paz, 1568?), Nuestra Señora de la Candelaria de Potosí y Nuestra Señora de Guadalupe de Chuquisaca. Hasta 1604 el “Valle de Cliza” estuvo bajo la jurisdicción eclesiástica de la diócesis de La Plata (Charcas), pero al crearse el obispado de Santa Cruz de la Sierra en Julio de 1605, pasó a pertenecer a esta nueva jurisdicción. Con la erección del episcopado cruceño, la devoción de nuestra Señora La Bella recibió una especial atención y devoción de los Obispos de Santa Cruz de la Sierra, particularmente de fray Bernardino de Cárdenas y Ponce, el “Kolla Mitrado” (quinto Obispo de Santa Cruz). Este prelado, en Octubre de 1667, aseguró en una de sus cartas que la mamita La Bella le sanó milagrosamente de dos enfermedades de muerte por milagro manifiesto; el Obispo Cárdenas tuvo una visión en la que la Virgen le tendió la mano como signo de recuperación de su enfermedad. Una vez sanado milagrosamente, Bernardino de Cárdenas fue el más fiel devoto de la Bella. El Obispo Miguel Bernardino de la Fuente y Rojas, de origen limeño, fue quien destinó recursos económicos para la construcción del Santuario (1743-1745), por especial devoción a la madre de Jesús. El prelado de origen cordobés, Juan Pablo de Olmedo (1749) completó la construcción del templo, hizo refacciones y mejoras. El Obispo paceño José Ramón de Estrada (1791-92) contribuyó en el esplendor del Santuario de la Virgen de La Bella. Rafael de la Vara de la Madrid, como doctrinero y luego como el primer párroco de Arani (1780-1806) engrandeció su parroquia con trabajos de carácter espiritual misionero y con las mejoras materiales del templo. Entre los testimonios de laicos se debe citar a Francisco de Viedma, Gobernador e Intendente de Cochabamba. En 1793 informaba que el Santuario de Arani era algo mayor que los otros curatos, que se veneraba una imagen de María Santísima con el título de Nuestra Señora de La Bella, a quien toda la provincia y sus inmediaciones tenían particular devoción, y que venían muchas gentes en romería a cumplir sus promesas; que el día 24 de Agosto se celebraba una fiesta solemne, fiesta que atraía innumerable concurso de gentes, y con este motivo se hacía feria de géneros de castilla y de la tierra y que los fieles contribuían con muchas limosnas. El viajero francés Alcides D. D’orbigny en su paso por Arani hacia Santa Cruz , el 23 de Octubre de 1830, entró en el templo y admiró la riqueza de sus adornos de plata y la famosa Virgen llamada Nuestra Señora de La Bella, imagen que atraía muchos votos y peregrinajes, y sobre todo limosnas. Don Federico Blanco, en 1901, decía que el 24 de Agosto se celebraba una fiesta muy concurrida en honor de María Santísima La Bella. El templo de Arani es grande y de características únicas: tiene una sola nave en forma de cruz latina y lleva una cúpula recubierta exteriormente con azulejos de cerámica artesanal, provenientes del pueblo vecino de Huayculi. Dentro, la decoración barroca mestiza se apropió de las paredes. A un lado se instala el presbiterio, en el que se luce varios cuadros anónimos de los siglos XV y XVI. En la esquina del crucero derecho La Bella, de rostro moreno y callado, descansa iluminada en el altar mayor bajo la custodia de San Bartolomé. El altar está revestido con plata labrada, por eso y por las obras de arte, más de una vez los ladrones entraron atraídos por las mieles del esplendor barroco. Iluminada únicamente por las hacinadas velas en el suelo, la capilla guarda la imagen de La Bella que, según la leyenda, apareció grabada en una piedra en las orillas del río. De ahí la llevaron a ese altar donde cada año los devotos frotan las miniaturas que compraron en el camino contra la imagen para que sus sueños se cumplan. Por su valor arquitectónico y histórico, por su platería y sus retablos, el Santuario de Nuestra Señora La Bella fue declarado Monumento Nacional y Patrimonio Colonial del departamento de Cochabamba por Decreto Ley del 19 de Septiembre de 1945. PEREGRINACIONES Y ROMERÍAS Durante los siglos XVII, XVIII y XIX la devoción a la Virgen de La Bella se difundió y se popularizó entre creyentes, no solo de las poblaciones del Valle Alto, sino también entre los devotos de la zona andina de occidente y los devotos del oriente boliviano. Los romeros acudían al Santuario mariano durante todo el mes de Agosto, de modo especial, los días anteriores y posteriores al 15 de Agosto (fiesta de la Asunción) y el día 24 de Agosto. Paulatinamente, la fiesta patronal se fue organizando de la siguiente manera: el 23 de Agosto es el día del “Calvario”, día de las vísperas, con una romería y celebración eucarística en el lugar denominado “Calvario” y la venta de miniaturas; el día 24 que es propiamente la fiesta patronal, en el que los devotos visitan a la Virgencita en el templo y participan de la solemne procesión; el día 25 es la “cacharpaya”, despedida de la fiesta y despedida de los peregrinos del Valle Alto que viajan a la virgen se Surumi, en el norte de Potosí. La fe no sólo mueve montañas, también las perfora. El golpe mudo del mazo no calla hasta que los brazos consiguen arrancar un trozo de roca al ya maltrecho calvario. El alquiler del martillo de piedra cuesta dos pesos, suma con la que obtiene la piedra que llegará a su casa como señal de buena fortuna, una vez consiga las respectivas bendiciones de la Virgen La Bella. Coches, casa, billetes y juguetes se ofrecen en la puerta de la capilla. Adentro, las lágrimas se confunden con las oraciones que están dirigidas al dorado altar mayor. Dos tímidas ventanas apenas destacan entre el celeste de las paredes. Saliendo, los feligreses van en busca de una casa para comprársela a La Bella; se tratan de unos lotes que se compran para La Bella por unos pesos como muestra de devoción. Los fieles recogen piedras de todo lado para construir las "casas" que no son más que unas parcelas repartidas entre los que llegan primero al terreno. Fueron amuralladas con piedras hasta alcanzar más o menos un metro de altura. Son cubiertas con eucalipto y trozos de madera. Llevan en su seno alguna rama como si se tratase de un árbol diminuto. Miles de peregrinos participan del Calvario en la festividad de la Virgen La Bella. La procesión hacia el Calvario se inicia en el Templo de San Bartolomé al medio día, después de la celebración de la misa. Después de dar una vuelta por la plaza principal de Arani, la procesión se dirige hacia el Calvario, que se encuentra ubicado a unos tres kilómetros de Arani, hacia el Sur. En todo el recorrido se colocaron 14 cruces, donde la gente deja piedras como una forma de liberarse de sus pecados. En cada estación, los amigos se detienen para lanzar una pequeña piedra a la enorme cruz que representa una estación. "Si la piedra se cae, es porque tienes un pecado en tu corazón" es lo que se dice. La gente que participa en esta festividad llega desde provincias como Mizque, Aiquile, Totora, Pasorapa y Sacaba. El 24 se realiza la Gran Fiesta Patronal de la Virgen La Bella y el 25 la gran Cacharpaya con la presentación de más de 40 conjuntos folklóricos de la ciudad y de las provincias de Sacaba, Colomi, Tiraque, Punata y Tarata, entre varias otras. VIDEO Morenada Transpeco en Arani Waka Tok'oris IR ARRIBA

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