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NUESTRA SEÑORA DE CONSOLACIÓN DE TARIBA, VENEZUELA ( 15 DE AGOSTO)

La tablilla con la imagen fue traída por los Agustinos y luego custodiada por una india convertida debido a la invasión de una tribu indios hostiles. Olvidada en una despensa comenzó a despedir resplandores por el 1600 y allí la población reconoce su historia de milagros. Buen tiempo estuvieron los agustinos en Táriba. Suficiente para arraigar en sus buenas gentes, dedicadas a la agricultura y especialmente en la parte noroeste al cultivo del mejor tabaco de la región, el culto a la Virgen de la Consolación, a cuya llegada ya se había manifestado extraordinariamente. ...CONTIENE VIDEOS... ...VER VIDEOS... Fue traída alrededor del año 1561 por los misioneros Agustinos y colocada en una ermita construida en el lugar de residencia de los indios Táriba. La Iglesia católica y muy especialmente la Tachirense celebra el día de la patrona del Táchira en Venezuela: Nuestra Señora de la Consolación de Táriba. La misma se encuentra ubicada en la Basílica Menor ubicada en la población de Táriba ubicada a 5 minutos de la Ciudad de San Cristóbal. La devoción por esta milagrosa Virgen es multitudinaria y mueve a miles de Tachirenses a su procesión. LA HISTORIA DE LA APARICIÓN Siempre, a lo largo de la geografía venezolana, los Misioneros han tenido un papel muy importante para la religiosidad y el fundamento en la enseñanza religiosa. Fueron dos frailes de la Orden de San Agustín (agustinos) que desde la ciudad de San Cristóbal, capital del Estado Táchira, salieron (1560) con una tablilla con la imagen de la virgen traída desde España, hacia la población de Táriba. Llegaron de noche y estaban al borde del río que estaba crecido, para que la tablita con la imagen no se mojara la ataron a una caña. En medio de las oraciones a la Santísima Virgen pudieron atravesar el río y llegar a la orilla, cuestión que lograron con rapidez y sin problemas. La condujeron hasta donde hoy es la plaza Bolívar. Construyen una ermita para dejar allí la imagen que empieza a llamarse Virgen de la Consolación de Táriba. Años más tarde los indios Guásimos y los Capachos al invadir la meseta de los Táribas hacen que tengan que partir al otro lado del río para salvar sus vidas. Pero la tablita se quedó en la ermita la cual es guardada por una india ladina ya convertida que la lleva a su rancho. La tablita se destiñe para que apenas se pueda notar algunas líneas. Es aquí, con la tablita muy opaca, que comienza la aparición. Era el año de 1600 en sus finales, después de almorzar los hijos de Alvarez de Zamora, Pedro, Jerónimo y Antonio organizaron una partida de bolos y al partírseles una de las paletas para el juego y para continuar van a la despensa donde se guardaba el maíz, en busca de una tabla, toman la tablita que guardaba la borrosa imagen. Al intentar acomodarla con un cuchillo para el juego, además de irrompible sonaba como un tambor. Esto atrae la atención a la madre de los muchachos y se las quita y la vuelve a colocar en la pared de la despensa. Más tarde se dieron cuenta que desde la despensa salía un resplandor que les parecía fuego al ir corriendo para apagarlo vieron, con asombro, que el resplandor salía de la tablita que mostraba la imagen de la Virgen María. Avisaron al Vicario de la Villa quien con gente fueron a observar y al constatar la aparición la veneraron para que comenzara la historia de milagros con el nombre de Nuestra Señora de Consolación. Inmediatamente a la reaparición del prodigio pictórico de la Virgen de la Consolación, en los elementos de su composición, como obra que recobra su perdida nitidez, comenzaron a manifestarse las bondades y clemencias de Nuestra Señora, con curaciones y expresiones confirmadoras de su deseo de dar, a cuantos acuden a Ella, la fe requerida para el amor de Dios, lo cual no es milagro, sino divina abundancia del don de la caridad cristiana y del estímulo del alma equivocada o que sufre, cuando el cuerpo es lacerado por el pecado o por la enfermedad. Numerosas son las curaciones hechas a los primeros devotos de la Virgen de Táriba, así como se cuentan, por miles de miles, las mercedes concedidas a través de cuatro siglos, muchas son sus manifestaciones extraordinarias. Como dato curioso, en la tabla de la Virgen se pueden apreciar las cuatro hendiduras que parecen comprobar el intento de los jóvenes que quisieron convertirla en una raqueta para su juego. EL TEMPLO A LA VIRGEN DE TÁRIBA La Ermita construida en los primeros tiempos por los Agustinos requería convertirse en templo de jerarquía y dimensiones suficientes a la atención y servicio de una feligresía creciente y a los peregrinos. Corresponde al Venerable Maestro y Sacerdote Francisco Martínez de Espinoza, Cura y Vicario de la Villa de San Cristóbal, iniciar la construcción del primer templo a la Virgen de Táriba, tal como se ve en la "Relación Auténtica". Cuando el 19 de agosto de 1690 se está testificando otro milagro de la Bendita Virgen, al hundirse el techo de la Capilla Mayor y salvarse el albañil Juan Báez y otros cuatro ayudantes que allí, estaban festejando el día 18 de marzo del mismo año, víspera del Domingo de Ramos. La construcción del Santuario que reemplazó a la Ermita primigenia, fue precisamente frente al lugar en que ésta estaba, o sea la actual Plaza Bolívar. Cuando los Padres Agustinos -que habían traído a nuestra tierra la Virgen de la Consolación- dejaron su Convento de San Cristóbal, vinieron años más tarde los Padres Dominicos a ser rectores espirituales de la Iglesia de Táriba, pues ya estaban como misioneros en el Alto Apure. Al ocurrir en mayo de 1875 un terrible terremoto, la Iglesia de Táriba fue destruida. En consecuencia hubo de ser levantada provisionalmente una Capilla en la antigua Plaza Mayor, o sea en el mismo lugar de la despensa donde hubo la renovación de la pintura de la imagen venerada, mientras se edificaba el nuevo Templo Parroquial. A treinta años de la destrucción de la Iglesia levantada por el Padre Martínez de Espinoza en el lugar de la primitiva Ermita, emprende el Pbro. Miguel Ignacio Briceño Picón la tarea de edificar un templo en consonancia con el renombre internacional de la pionera de las devociones marianas de Venezuela. El Padre Briceño comienza el 4 de octubre de 1904 a dar firmeza al impulso de su optimismo y despierta la conciencia de su feligresía para, en el terreno vacío por el sismo, erigir las blancas agujas de las torres. El día 11 de enero de 1960 se produjo en la Sacristía de la Basílica un incendio que ha podido tener graves consecuencias de no haber actuado pronta y enérgicamente el Cuerpo de Bomberos de San Cristóbal y el de Cúcuta. Las llamas fueron provocadas por la gasolina que alimenta a la planta eléctrica del Templo y un anafe cuyas brasas estaban encendidas para su uso en el incensario. Alcanzaron a ser destruidos los techos de una pieza de dicha Sacristía, los de un corredor de la misma y los de las Capillas del Nacimiento y de la Santísima Trinidad. Todas las imágenes de la Iglesia fueron sacadas, lo mismo que los ornamentos y los muebles, a la Plaza Bolívar, a la Casa Municipal y a las casas vecinas. Monseñor Alejandro Fernández Feo, por Decreto de fecha 14 de agosto de 1960, dispuso la remodelación del Templo Parroquial de Táriba, a objeto de darle cabal categoría y corresponder así a la Augusta Benignidad de Su Santidad el Papa Juan XXIII al darle el título de Basílica Menor el día 25 de octubre del año de 1959. Como consecuencia de la remodelación hubo de considerarse la ubicación de las fosas existentes en las Capillas laterales, que conforme a los planos, fueron derruidas. En consecuencia, y quedando sin destruir las Capillas del Calvario (al lado derecho del Altar Mayor) y del Nacimiento (al lado izquierdo del mismo Altar), se escogió la primera para ahí construir diez fosas y en las mismas enterrar los restos de los difuntos. El día 13 de agosto de 1963 hubo una solemne procesión litúrgica de las Reliquias de los Santos San Lucio, San Vicente, San Heliodoro, Santa Ágata y Santa Perpetua, para la ceremonia de la Consagración del Altar Mayor de la Basílica. Al día siguiente, 14 de agosto, Monseñor Fernández Feo, a las siete de la noche, comenzó la ceremonia de la Consagración del Altar Mayor de la Basílica, conforme a la sagrada Liturgia, y concluyó con la Santa Misa. VISITAS DE LA VIRGEN DE TÁRIBA A SAN CRISTÓBAL En enero de 1638 fue llevada fue la Virgen de la Consolación a interceder a favor del Valle de Santiago, quizá por alguna calamidad pública; se sabe que la venerada imagen estaba en San Cristóbal en enero de 1638 y fue cuando se produjo el milagro del sudor, conforme lo vemos en la «Relación Auténtica». La segunda visita fue en 1651, al pedir el Cabildo sancristobalense la trajesen para rogar su intercesión en aguda epidemia de disentería. Al «entrar por la primera casa del pueblo empezó a sudar, y le duró el sudor hasta la Iglesia, y el tiempo que estuvo en ella descubierta, hasta que con unos corporales se le enjugó el cura, y la pusieron en el Sagrario de dicha Iglesia». En 1664 vuelve la Virgen de la Consolación a San Cristóbal y regresa el 8 de diciembre. Cada vez que la villa santiaguina tuvo conflictos epidémicos acudió a Ella. Por lo mismo, en 1901, vuelve a San Cristóbal. La imagen de San Juan Bautista va en procesión a recibirla a la «Puerta del Sol», es decir, frente al Cementerio Municipal. Las gentes, que se consumen por la fiebre tifoidea, agonizan en la emoción de su fervor y muchas se salvan con la sola presencia de Nuestra Señora. Otras visitas ha hecho la Virgen a la capital tachirense. En 1947, por ejemplo, con motivo de las Bodas de Plata de la erección de la Diócesis de San Cristóbal, fue en romería amorosa a presidir los actos conmemorativos. Al celebrarse en el Táchira el Año Mariano, en 1954, volvió Nuestra Señora a San Cristóbal. Cuando se llevó a cabo, el Congreso Eucarístico de 1956. Al celebrarse el 15 de agosto de 1965 la tradicional fiesta Patronal, que fueran el preludio del gran acontecimiento religioso nacional de la Coronación Canónica de Nuestra Señora de la Consolación el día 12 de marzo de 1967. Un recorrido de la venerada imagen de la Virgen de Táriba por todos los pueblos del Estado, como una manera fervorosa de comprometer a todos los hijos de la tierra donde Ella es Reina y Señora a estar presentes el día de su Coronación Canónica, fue iniciado el día 17 de febrero de 1966. ORACIÓN OH! Virgen Santísima de La Consolación, que tu maternal bendición esté sobre mí en el día, en la noche, en el trabajo, en el descanso, en la salud, en la enfermedad, en la vida, en la muerte, en el tiempo y en la eternidad. Santísima Virgen María, madre y abogada mía, no permitas que te ofenda en este día y para eso dame tu santa bendición. En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo. Amén. VIDEO Virgen de la Consolación de Táriba, Táchira-Venezuela Consolacion "Una Virgen Milagrosa" PEREGRINACION A BASILICA DE TARIBA IR ARRIBA

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