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NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN DE MAIPÚ, CHILE ( 16 DE JULIO Y 14 DE MARZO)

En 1923 la Santa Sede, a petición del Episcopado Chileno nombró a la Virgen del Carmen como Patrona Principal de todo el pueblo de Chile, ya que antes lo era sólo del ejército y la armada chilena. El 14 de marzo de 1818, los residentes de Santiago y el clero se unieron a los revolucionarios para solicitar ayuda celestial, prometiendo que en el lugar de una victoria decisiva para la libertad sería construir un santuario a Nuestra Señora del Monte Carmelo. Sus oraciones fueron contestadas en la batalla de Maipú el 5 de abril. Dos son las imágenes del Carmen que los chilenos veneran con especial cariño: la del Santuario Nacional de Maipú, tallada en Quito en 1785 y la de la Catedral metropolitana, de factura francesa del siglo XIX, coronada solemnemente en 1926. ...CONTIENE VIDEOS... ...VER VIDEOS... En 1817 todo parecía indicar que eran vanas las tentativas de emancipación emprendidas por los patriotas de Chile, cuando el 5 de enero el ejército de los Andes se disponía a atravesar la cordillera. Las fuerzas militares tenían como generala de las tropas libertadoras a la Virgen del Carmen. Luego de atravesar la barrera de montañas y en vísperas del combate, los combatientes pidieron el auxilio a la sagrada imagen. Un año más tarde en Maipú se llevó a cabo la batalla final que estuvo a cargo del Supremo Director O´Higgins. Los combatientes se reunieron en la Catedral y renovando el juramento de tener por patrona a la Virgen del Carmen, prometieron si se consolidaba la victoria, construirle un templo en el mismo campo de batalla. La victoria coronó los esfuerzos de los patriotas y O´Higgins colocó la primera piedra del futuro templo de Maipú. INICIOS DE LA DEVOCIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN EN CHILE La devoción mariana llegó a Chile con los primeros conquistadores españoles en el siglo XVI. La Armada española está consagrada a la Virgen del Carmen, y no es de extrañar que la práctica de dicha piedad haya venido con ellos y se haya difundido en tierra americana teniendo especial arraigo en nuestro país. Cuando Don Pedro de Valdivia llegó a Chile en 1540, traía en el arzón de su montura una pequeña imagen española de la Virgen del Socorro, la cual aún es venerada en el altar mayor de la iglesia de San Francisco en Santiago. Junto con fundar dicha ciudad en 1541, señaló el lugar donde se edificaría la primera iglesia, que corresponde a la Parroquia del Sagrario. La devoción a María estaba ya asentada en Chile cuando llegaron los monjes Agustinos en 1595 y dieron a conocer la Virgen del Carmen, fundando una cofradía varios años más tarde. La llegada de las primeras monjas carmelitas a Chile a fines del siglo XVII desde Chuquisaca (Bolivia) y la consiguiente fundación de conventos, tuvo un importante papel en el desarrollo y fortalecimiento de la espiritualidad y devoción carmelitana. En la gran mayoría de los hogares existía una imagen de Nuestra Señora y en las haciendas capillas y parroquias se la veneraba con fervor. Miembros de familias ilustres, muchos de ellos militares, fueron hermanos terceros de la cofradía de la Virgen del Carmen. LA HISTORIA DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN DE MAIPU EN LA GESTA LIBERTADORA Durante los períodos de Independencia y Reconquista, Chile se colocó bajo el amparo de la Virgen del Carmen y desde entonces muchas han sido las ocasiones, a través de su historia, en que Ella ha intervenido en favor de Chile obteniéndole la victoria y ayudándole en sus empresas. Durante las guerras independentistas chilenas los nacionalistas toman a la Virgen del Carmen como patrona de su ejercito. El 5 de diciembre de 1811, los Generales José Miguel Carrera y Bernardo O'Higgins se dirigen al Vicario de Santiago de Chile para pedirle "una Misa Solemne de Acción de Gracias" por el triunfo de las luchas independentistas. El 5 de enero de 1817, el Ejército de los Andes y el General José de San Martín se encomendaron a Ella, entregándole este último su bastón de mando como ofrenda. Días después, el 11 de febrero, antes de la Batalla de Chacabuco, Don Bernardo O’Higgins proclamó a la Virgen del Carmen como “Patrona Generalísima de las Armas de Chile”, logrando luego la victoria. Viendo que la independencia de Chile peligraba, los habitantes de Santiago se reunieron en la Catedral el 14 de marzo de 1818, junto a las autoridades religiosas e “imploraron la protección del cielo y juntos formularon en el mismo acto el Voto de erigir un templo a Nuestra Señora del Carmen en el lugar en que se decidiese la batalla favorable a la Independencia de Chile” . Por medio de un Decreto Supremo del 7 de mayo del mismo año, O’Higgins oficializó el Voto de los patriotas y suyo propio. El 5 de abril de 1818 se libraba la batalla en los llanos de Maipú, siendo derrotadas las tropas realistas, donde hoy se eleva el Templo Votivo en conmemoración de la victoria obtenida. El primer Templo fue inaugurado en 1892, pero los sucesivos terremotos lo fueron destruyendo y se hizo necesaria la construcción de uno nuevo y definitivo. Éste es el que actualmente se erige en Maipú, frente a las ruinas del antiguo. Del mismo modo, durante los conflictos con los países vecinos –Confederación Perú-Boliviana, Guerra del Pacífico– Chile acudió siempre a su Patrona y Reina con gran fervor y sus tropas fueron a la batalla llevando devotamente en sus pechos el escapulario del Carmen. Después de la guerra del Pacífico, el 14 de marzo de 1881, el General Manuel Baquedano concurrió ante la imagen del Carmen y colocó su espada victoriosa en sus manos, entre las aclamaciones de una gran multitud. Igualmente, durante la revolución de 1891, Monseñor Ángel Jara, convocó a los habitantes de Santiago a postrarse delante de su Patrona e implorar la paz, la cual les fue concedida tiempo después, celebrándose una solemne Acción de Gracias. LA COFRADÍA DEL CARMEN Fueron los Agustinos de Concepción quienes fundaron en Chile la Cofradía del Carmen: “la devoción de los fieles fundó en este convento una hermandad de N. M. Stma. Del Carmen, siendo los fundadores nueve sujetos los más principales de la ciudad; haciendo cabeza el Sr. Marqués de Baides, Gobernador y Capitán General de este Reyno de Chile”, estableciéndose y firmándose las constituciones el 15 de abril de 1643. Don Diego de Zambrano y Villalobos, obispo de Concepción, confirmó estas constituciones y por medio de una bula despachada por S. S. Alejandro VII el 20 de junio de 1662 constituyó la hermandad en una cofradía, que duraría hasta comienzos de 1900. La devoción se fue propagando hacia otros puntos de Chile, formándose cofradías del Carmen en otros conventos agustinos, como el de Quillota en 1728, Valparaíso en 1730, Talca en 1758 y Cuyo (que en ese entonces pertenecía a Chile). No obstante, son muchas más las iglesias que sin pertenecer a la orden de San Agustín forman sus propias cofradías del Carmen. El año 1678 los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios, quienes habían llegado a Chile en 1552 llamados por el gobernador D. Alonso de Rivera, movidos por el inmenso fervor de los enfermos por la Virgen del Carmen y su deseo de obtener los beneficios y gracias del escapulario, fundaron a su vez una cofradía del Carmen en su convento, con el permiso de Roma. Esto originó ciertas diferencias y roces entre ambas órdenes, llegándose a un juicio en 1753 sobre el derecho a patente de fundación de dicha Cofradía. Sin embargo, ésta continuó en manos de los Hospitalarios, siendo ratificada su erección canónica por el papa León XII en 1828 y gozando de todos los privilegios, gracias e indulgencias como la Archicofradía del Carmen de Roma. En 1858 fueron aprobados los primeros estatutos de la Cofradía por el obispo D. Rafael Valentín Valdivieso. La Cofradía era dirigida por mayordomos “elegidos en sesión solemne presidida por el Padre Prior, el Cura de la Parroquia y el Representante del Gobernador del Obispado” . Hacia fines del siglo XVII, llegaron a Chile las primeras religiosas carmelitas traídas por Fray Juan de la Concepción, carmelita portugués que misionaba en América. Fueron pedidas las debidas licencias y permisos al obispo de Santiago, D. Bernardo de Carrasco y Saavedra, y al rey de España, Carlos II, quien autorizó su establecimiento en Chile. Don Francisco de Bardeci (hermano del franciscano Fray Pedro de Bardeci) y su mujer, doña Bernabela Hermua de la Cerda, eran un matrimonio sin hijos y con una gran casa y quinta frente al cerro Santa Lucía, la cual cedieron para la instalación del futuro monasterio carmelita. Éste se llamó Monasterio del Carmen Alto y fue inaugurado el 6 de enero de 1690, día de la Epifanía del Señor. El 24 de octubre de 1770 fue fundado el Monasterio del Carmen de San Rafael por el corregidor D. Manuel Zañartu y luego otros en el resto del país. La llegada de dichas religiosas a Chile, aún cuando observaran una severa clausura, contribuyó a la propagación y fortalecimiento de la devoción carmelitana en el país, logrando en cinco años veintiuna vocaciones de jóvenes en Santiago. También ellas, con licencia del obispo, establecieron una Cofradía, la cual tuvo gran aceptación entre los habitantes de Santiago, quienes se inscribían imponiéndoseles el escapulario y comprometiéndose “a cumplir con ciertos requisitos de oración y ayunos”. Esto les valió algunos roces con el mayordomo de la Cofradía del Carmen de los Hermanos Hospitalarios, pero la cuestión fue zanjada por el Vicario General D. Jorge Montes a favor de las carmelitas. El origen de la procesión de la Virgen del Carmen en Santiago data desde 1678, año de la fundación de la Cofradía por los Hnos. Hospitalarios de San Juan de Dios. Se realizaba cada 16 de julio por las calles del centro de la ciudad, hasta que en 1818 fue trasladada al tercer domingo de octubre, para conmemorar la llegada de O´Higgins a Maipú para poner la primera piedra del Templo prometido. Posteriormente, en 1971, se fijó como fecha el último domingo de Septiembre, mes de la Patria, para la procesión y el Día de la Oración por Chile, fecha que se conserva actualmente. La imagen de la Virgen del Carmen que utilizaban en un comienzo los agustinos en Santiago, fue mandada confeccionar a Quito, en 1758, por don Martín Lacunza, el cual la prestaba para las procesiones celebradas anualmente los 16 de julio. Luego fue donada por la familia al cardenal J. María Caro, quien en 1945 la trasladó al Templo de Maipú, donde se encuentra hasta hoy. La imagen que se venera actualmente en la Catedral de Santiago data del siglo XIX. Llegó a Chile en 1828, encargada a la casa Rorissier, París, por José Ramón Ossa y Mercado, para su residencia en Copiapó. El año 1865 fue trasladada a Santiago por los Ossa Quesney, quienes la prestaban a los Hospitalarios para las procesiones de todos los años. El 14 de noviembre de 1874 la Cofradía adquiere la imagen, por medio de Francisco Echenique Tagle y Macario Ossa Cerda, mayordomos de la Orden por entonces. Los ropajes y las joyas que la adornan, donadas muchas veces por los fieles en demostración de cariño por su Patrona, son propiedad de la Cofradía. Ésta ha tenido diferentes sedes a lo largo del tiempo. En un principio funcionaba en el convento de los Hospitalarios (Alameda con Santa Rosa), pero mientras duraba la construcción de la iglesia del hospital que habían iniciado en 1803, pasó a asilarse provisoriamente en el convento de las Clarisas (Alameda con calle de las Claras, hoy Mac-Iver). El año 1819, se trasladó al Templo de San Agustín (calle Estado), en vista de que aún no se terminaba la construcción de la iglesia del hospital, y para alegría de los agustinos, quienes prometieron su cooperación y dieron gran auge a dicha institución. Años más tarde, en 1887, por discrepancias entre la Cofradía y los superiores de San Agustín, el Arzobispo cambia de sede la imagen y se traslada a la Parroquia del Sagrario, a un costado de la Catedral, hasta el 14 de octubre de 1890 en que fue llevada a la Basílica del Salvador –cuya construcción comenzó en 1873, con aportes de la Cofradía– con decreto de inamovilidad, siendo obispo de Santiago Monseñor Mariano Casanova. El altar en que se veneraba la imagen de la Virgen del Carmen en la Basílica era propiedad de la Cofradía, puesto que fueron las camareras quienes lo costearon. Sin embargo, luego del terremoto de 1985 la Basílica quedó en muy malas condiciones, haciéndose necesario un nuevo traslado de la imagen a la Catedral metropolitana, donde se halla por decreto desde el 11 de diciembre de 1996. EL TEMPLO Declarado Monumento Nacional, está situado en el lugar donde se libró la batalla de Maipú entre patriotas y realistas, durante la Independencia. En agradecimiento al triunfo de las tropas chilenas, Don Bernardo O’Higgins prometió a la Virgen del Carmen levantar un templo en su homenaje, y le confió la protección de la Patria. Él mismo pondría la primera piedra del antiguo Templo, unos meses más tarde, pero la construcción fue muy lenta y sólo se terminó en 1887. Finalmente, el 5 de Abril de 1892 se bendice el primer Templo de Maipú (Capilla de la Victoria), que se convirtió desde ese día en la Parroquia local. La construcción del Templo Nuevo comenzó a realizarse el 16 de Julio de 1944 por iniciativa de Monseñor José María Caro, dadas las precarias condiciones en que se encontraba la edificación anterior. La obra se le encargó entonces al Arquitecto Juan Martínez Gutiérrez, quien estuvo a cargo hasta diciembre de 1966, cuando fue reemplazado por motivos de salud por el Arquitecto Rodrigo Márquez de la Plata. Ubicado actualmente en la calle Carmen con Avenida 5 de Abril, el Templo simboliza la imagen de la Virgen, con su velo y sus brazos acogiendo a su pueblo. La construcción es de hormigón prensado. Las terminaciones de los muros se hicieron en litofrén y el piso es de granito “ala de mosca”, que fue pulido a la martelina y revestido de piedra. Sus dimensiones son: 90 metros de largo, 75 metros de ancho, y 88.6 metros de alto; incluyendo la cruz, que tiene 9 metros de altura y pesa 1950 kilos. Las puertas miden 8 metros y pesan 2 toneladas cada una. Los vitrales obra del artista austriaco nacionalizado peruano Adolfo Winter, y fueron hechos en Francia bajo la dirección de una firma suiza de Lausanne. En ellos se consideran diversos temas: la Santísima Virgen María, los sacramentos, las parábolas evangélicas y la geografía de Chile. Para realizarlos se utilizó una gama de más de cien tonalidades de colores. El vitral más importante representa la glorificación de la Virgen del Carmen, y en él están presentes la bandera chilena, la del Ejército Libertador, y las de España y Argentina. Este vitral es el que ocupa la torre del Santuario, y cubre 300 metros cuadrados en 28 metros de altura. La explanada del Templo tiene 68 columnas de 7 metros de altura, que bordean una superficie de diez mil metros cuadrados. En la explanada se encuentra el monumento “Abrazo de Maipú”, inaugurado en abril de 1968. El 27 de enero de 1987, Juan Pablo II concedió a este Santuario el título de Basílica Menor. Poco tiempo después, durante su visita a Chile (abril de 1987) coronó en este lugar la imagen histórica del Virgen del Carmen que se encuentra en el Santuario. En 1974 se inauguró oficialmente el Templo Votivo de Maipú. Las fiestas de Nuestra Señora del Carmen de Maipú se celebran el 16 de julio y el último domingo de septiembre. 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