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NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA DE JACONA, MEXICO ( 14 DE FEBRERO)

La imagen de Nuestra Señora de la Esperanza, patrona de la diócesis y cuyo santuario está en esta ciudad de Jacona, tiene su origen por 1685, cuando un indio de Pajacuarán vio andar sobre las aguas una crecida raíz, la puso en su canoa y la llevó a su casa. Viendo la raíz junto al fuego, reconoció en ella la imagen de María Santísima. A la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza, desde 1877 se le dio el nombre de la Virgen de la Raíz, y fue la primera imagen coronada en América Latina, hecho que tuvo lugar el 14 de febrero de 1886... Jacona de Plancarte es la ciudad cabecera del Municipio de Jacona, uno de los 113 municipios que componen el Estado de Michoacán de Ocampo, México. Ubicada en el noroeste del estado, en la vertiente norte de la sierra de Patambán, que forma parte del eje Volcánico transversal, a 1.600 metros de altitud. Fue fundada por fray Sebastián de Trasierra en 1555, aunque se localicen construcciones y pinturas rupestres de más de 3000 años de antigüedad. Jacona era la simbolización de la vida y la muerte, el símbolo de la humanidad, y fue uno de los primeros pueblos prehispánicos encomendados a los españoles. Jacona es una palabra de origen chichimeca que quiere decir “lugar de hortalizas”. Otra acepción proviene de Xucunan, “lugar de flores y hortalizas”. Su escudo, en la parte superior lleva una corona que remata con cruz que representa la coronación de la virgen de la Esperanza, de bajo de ésta un cerro que representa al cerro del Curutarán que significa lugar de encuentro, abajo del cerro tiene una X que representa el nombre de Xucunan nombre original de Jacona, a la izquierda de la X una rama de oliva y a la derecha una rama de laurel que representan victoria y honor, a la izquierda y a la derecha del escudo hay sendos, altos de jaras (flecha) atadas por un listón rojo que representan la fuerza de la unidad. En la parte inferior del escudo las palabras latinas “UNITAS, FACIT Y MAGNA” que significan la unidad nos hará grandes. En el centro del escudo hay cuatro campos con los colores azul, verde, rojo y amarillo en el cuadro que representan lo fértil de nuestros campos agrícolas, el agua de nuestros lagos, la sangre de nuestros héroes y lo dorado de nuestros campos en tiempo de cosecha. Sobre estos campos hay tres brazos: de un niño, un adulto y un anciano. Cada cual sostiene una antorcha cuyas flamas se unen simbolizando así lo establecido en unitas, facit, magna. Estos tres brazos tienen en su parte inferior raíz que simboliza el nombre original de la virgen de la Esperanza que de 1685 a 1886 se le venero con el nombre Nuestra Señora de la Raíz, todo el escudo esta ceñido por un cordón de fraile que simboliza la orden de los padres agustinos que fueron los fundadores de Jacona. Finalmente al escudo lo circulan ramas de laurel fertilizadas. EL HALLAZGO DE LA IMAGEN Los habitantes de este lugar se dedicaban en el siglo XVII a la agricultura, y a la pesca en la laguna de Chapala. La imagen de Nuestra Señora de la Esperanza, patrona de la diócesis y cuyo santuario está en esta ciudad de Jacona, tiene su origen por 1685, según cita monseñor Aureliano Tapia Méndez en su libro Nuestra Señora de la Esperanza, editado en 1997. Un indio pobre de Jacona, llamado Juan, solía ir a la cercana población de Pajacuarán para ayudar a un compadre suyo en la pesca, lo cual hacían en la gran «Laguna de Chapala» o «Mar Chapálico». El indio de Pajacuarán vio en una ocasión andar sobre las aguas una crecida raíz, y sintiendo un interior impulso para que dejase la pesca, la puso en su canoa y la llevó a su casa, en las orillas del lago, y la puso a secar pensando que podría servir para atizar el fuego. Llegó Juan para ir de pesca, y viendo la raíz junto al fuego, reconoció en ella ciertas señales de imagen. Se la pidió al compadre, quien ignorando el rico tesoro que en aquel madero se ocultaba, la cedió a su compadre Juan. Al llegar a su casa, Juan reconoció que era raíz de un árbol llamado Camichín, y que allí estaba formado con toda perfección un maravilloso bulto de María Santísima, iniciando con el culto allí en su casa de Juan, sitio que se le conoció como el Oratorio del Indio Juan, en el cual se veneraba a Nuestra Señora de la Raíz. Más adelante, monseñor narra en su libro la forma en que la imagen, que tenía un pequeño niño abrazado, se quedó sin él y fue poco a poco modelada para quedar finalmente como está ahora. Después de haber recibido culto la imagen de Nuestra Señora de La Raíz en la Casa del Indio Juan, por los años al parecer de 1711, se le dio mayor templo, el cual se ubicó inmediato a la casa de Juan. Los pescadores la entregaron al sacerdote del lugar, quien la colocó en un altar de la iglesia. Tiempo después se le construyó una capilla, donde varios años fue venerada con el título de Nuestra Señora de la Raíz. A fines del siglo XVIII, se le trasladó a la parroquia, ataviada con bellas vestiduras. Los devotos continuaban recibiendo favores por su intercesión. Desde 1867, el párroco Antonio Plancarte; durante los 15 años de su permanencia en el lugar, le procuró especial culto y la llamó Nuestra Señora de la Esperanza, nombre confirmado por Pío IX (1846-1878). ICONOGRAFÍA La imagen de Nuestra Señora está de pie, pisa una serpiente; ataviada con vestido rosa, ensamble blanco y capa azul (de hermosos bordados en hilo de oro), y un lirio en su mano derecha; característica especial es su ligera inclinación hacia atrás, con el rostro mirando a lo alto (esto se atribuye a la forma de la raíz donde se le encontró "esculpida"). CORONACIÓN DE LA IMAGEN A la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza, desde 1877 se le dio el nombre de la Virgen de la Raíz, y fue la primera imagen coronada en América Latina, hecho que tuvo lugar el 14 de febrero de 1886, según narra el propio Tapia Méndez. Fue el arzobispo de México, don Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos, el encargado de coronar la imagen, luego de tres días de fiesta. En 1943 el obispo de Zamora, don Manuel Fulcheri y Pietrasanta convocó al primer sínodo diocesano y fue allí donde el párroco de Jacona, José de Jesús Rojas Gil, propuso que se pidiera al Sumo Pontífice que declarara patrona de la diócesis a Nuestra Señora de la Esperanza. El 14 de agosto de 1944 el obispo pidió que por medio de los sacerdotes se pidiera el voto de los fieles; sin embargo, murió el 30 de junio de 1946, siendo nombrado como su sustituto José Gabriel Anaya y Diez de Bonilla, quien en febrero de 1948 fijó las normas para el plebiscito. Fue hasta el 22 de agosto de 1950 cuando el obispo Bonilla formuló la petición al Sumo Pontífice para que la Virgen de la Esperanza fuera declarada patrona de la diócesis de Zamora. El 25 de septiembre de ese mismo año el Santo Padre Pío XII autorizó un breve pontificio en el que se acogía la súplica. Se fijo la fecha del 14 de febrero de 1952 para que se hiciera la solemne proclamación, fiesta que fue preparada con un novenario de peregrinaciones a cargo de los fieles de las vicarías de la diócesis de Zamora. Ya el día 10 de febrero se trasladó la imagen de Jacona a la sede episcopal en Zamora, siendo la Calzada Zamora-Jacona donde se entregó la imagen a Zamora por parte del pueblo de Jacona. En la proclamación del Patronato Mariano celebró de pontifical el delegado apostólico en México don Guillermo Piani SDB. LAS FIESTAS Es festejada 2 veces al año: el 14 de febrero, aniversario de su coronación, y el 8 de septiembre, su cumpleaños y onomástico, es decir en la fiesta de la Natividad de María. En su fiesta de septiembre se prepara el tradicional novenario, en el que participan los barrios de la ciudad y comunidades vecinas, tanto en las peregrinaciones, que se llevan a cabo por las tardes, como en las celebraciones litúrgicas. La fiesta central tiene lugar el 14 de febrero, precedida por un novenario de peregrinaciones en el que toman parte los barrios, colonias, comunidades del municipio, así como las organizaciones religiosas de la parroquia y las vicarías de Zamora y Ecuandureo. El día de la fiesta hay «Mañanitas» a las 5:00 horas, en tanto que a lo largo del día se celebran misas a diferentes horarios, siendo a las 12:00 horas la concelebración solemne presidida por el obispo diocesano. Al término de la Eucaristía, se saca la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza, a dar una vuelta por la plaza del lugar, entre gritos y aplausos, en el que se dio por varias veces la bendición con la imagen, hasta terminar con la más solemne en el interior del santuario. IR ARRIBA

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