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NUESTRA SEÑORA DE SCHOENSTATT, ALEMANIA ( 18 DE OCTUBRE)

El Padre José Kentenich junto a un grupo de jóvenes se consagraron a la Virgen pidiéndole a María que se estableciera en el Santuario. Y que desde allí distribuyera los abundantes dones y gracias que su Hijo Jesucristo le concede, a cambio ellos lo ofrecían sus oraciones y sus sacrificios, sus éxitos y sus fracasos. Por lo tanto la devoción no surge de una Aparición de la Virgen dejando un mensaje, sino de una Alianza de Amor que se establece entre María y sus devotos, ante una pintura de origen italiano que es la que preside el Altar de cada Santuario en el mundo, y que nos recuerda que “EL SIERVO DE CRISTO NUNCA PERECERÁ”... ...CONTIENE VIDEOS... ...VER VIDEOS... La devoción a la Madre Reina y Victoriosa Tres Veces Admirable de Schoenstatt tiene su inicio en el Santuario original que está en Schoenstatt (que significa "lugar hermoso"), en un barrio del pueblo de Vallendar, próximo a Coblenza, a orillas del río Rhin en Alemania. Su fundador fue el Padre José Kentenich (1885 – 1968) el 18 de octubre de 1914. Su nombre deriva del lugar donde surgió, el "Santuario Original", una modesta capilla consagrada a la Santísima Virgen. La alianza de amor con María es el centro de la espiritualidad de Schoenstatt. El P. Kentenich entiende la alianza de amor como una forma original de renovar el compromiso asumido en el bautismo, donde el cristiano se incorpora personalmente a la historia de salvación. Schoenstatt es un lugar de gracias. Esto es lo esencial y constitutivo del Movimiento de Schoenstatt. Antes que ser un movimiento de ideas o una organización, es un lugar de gracias original. El corazón de Schoenstatt es la alianza con María en el santuario. Allí, María, la Madre y Reina Tres Veces Admirable, ha establecido su "taller" de educadora; allí acoge y transforma a sus hijos y desde allí los envía como apóstoles al mundo. En el Santuario Original y en los aproximadamente 200 Santuarios Filiales, copia fiel del Santuario Original que se alza en Schoenstatt, que existen en los cinco continentes y mas de 90 países, se reciben especialmente las siguientes gracias: la gracia del cobijamiento en la certeza de que Dios nos ama, que nunca nos dejará, porque siempre está dispuesto a recibirnos como hijos pródigos; la gracia de la transformación interior que consiste que ese amor a María nos hace asemejarnos a Ella; la gracia del envío apostólico que es el anhelo que surge en el corazón del que ha sido bendecido por Dios de que otros reciban esa misma bendición. Schoenstatt posee una espiritualidad original. Schoenstatt siente que los rasgos centrales de su espiritualidad responden a las exigencias de la época actual y a los caminos y derroteros trazados para la Iglesia en el Vaticano II, y ve en la realización del espíritu del Concilio una misión especial. La espiritualidad de Schoenstatt está marcada decisivamente por la fe en la conducción divina en la vida diaria. Schoenstatt es un movimiento de renovación religioso - moral del mundo en Cristo. Es un movimiento apostólico de renovación. No es una comunidad vuelta hacia sí misma, sino que posee un marcado carácter misionero. Quiere despertar en sus miembros el impulso apostólico y educarlos para el compromiso en su medio y allí donde les sea posible actuar como fermento en la masa. Schoenstatt es un movimiento de Iglesia. Schoenstatt es un movimiento nacido en el seno de la Iglesia y al servicio de ella. Por ser un movimiento profundamente mariano, Schoenstatt ha querido caracterizarse, como su fundador, por un marcado amor a la Iglesia, de la cual María es Madre y prototipo. Es "Familia de familias". Unidos por la alianza de amor con María, sus miembros se saben y se sienten entrelazados por los lazos de su amor maternal y llamados a ser hermanos. Por eso, más que definirse como una organización, Schoenstatt se define como una familia, célula viva de una Iglesia llamada a ser Familia de Dios. La Familia de Schoenstatt cuenta con diversos tipos de comunidades de acuerdo a la forma y grado del compromiso apostólico comunitario y de formación de sus miembros. Sus tipos fundamentales son: los Institutos Seculares, las Federaciones apostólicas, las Ligas Apostólicas diocesanas y el Movimiento popular y de peregrinos. Todas las otras comunidades de Schoenstatt poseen una marcada organización diocesana, a disposición de la Iglesia local en los lugares donde está presente. Los miembros del Movimiento trabajan en una gran cantidad de proyectos educativos, asistenciales, actividades en el campo de las misiones, la cultura y la política, particularmente en colaboración con otras comunidades religiosas e iniciativas de la Iglesia PROMESAS Y EXIGENCIAS DE MARIA La alianza de amor de los “schoentianos” tiene promesas y exigencias de la Virgen María, ellas son: Las 6 promesas de María que aparecen destacadas en el Acta de Fundación: 1) Me estableceré en esta Capillita 2) Distribuiré desde aquí abundantes dones y gracias 3) Atraeré hacia aquí los corazones jóvenes 4) Los educare 5) Haré de ellos instrumentos aptos 6) En la medida que se abandonen en mis manos, emprenderé con ellos un Movimiento de Renovación Las 6 exigencias de María revelan en que consisten los derechos y deberes de este pacto mutuo: 1) Pruébenme por hechos que me aman realmente 2) Esta santificación es la que espero de ustedes 3) No sólo lo grande, sino precisamente lo más excelso ha de ser el objeto de nuestros esfuerzos intensificados 4) Fiel y fidelísimo cumplimiento del deber 5) Una intensa vida de oración 6) Tráiganme con frecuencia contribuciones al capital de gracias LA VIRGEN PEREGRINA El 10 de septiembre de 1950 en el Santuario Tabor de Santa María Brasil, Don Joao Pozzobon inicia la Campaña del Rosario de la Virgen Peregrina de Schoenstatt que se va extendiendo primero a las familias, y luego a escuelas, cárceles, sanatorios y hospitales, lugares públicos de gobierno, etcétera, a partir de un traslado personal que hace Don Joao de la Imagen y de todos aquellos que de a poco se van adhiriendo a su Misión, encabezado por Ubaldo Pimentel. El 29 de marzo de 1984 se internacionaliza la Campaña del Rosario gracias a la oración de Don Joao, la intervención del Padre Esteban Uriburu, y la inclusión de un matrimonio elegido por la Mater en base a su humildad entrega y caridad como son Ana y Guillermo Echeverria de Buenos Aires (Argentina), que con un grupo de jóvenes peregrinan hasta Santa Maria (Brasil) a buscar las primeras veinticinco imágenes para los Santuarios de América; a partir de allí el alud fue imparable y hoy casi todo el mundo está bendecido por este Campaña que cada día cuenta con mas adeptos, mas Santuarios y mas Ermitas para congregar a los fieles bajo el Manto Protector de María. La Campaña se desarrolla a través de una Misionera que acepta su Envío Apostólico en alguna Celebración Eucarística de la Ermita o Santuario local, comprometiéndose a llevar la Imagen Peregrina durante un año, los mismos dos días de cada mes, a las familias de su manzana que hubieran aceptado o solicitado su recepción por el mismo lapso. La Misionera se ofrece a enseñar a rezar el Rosario y hacerlo, si es aceptado, con la familia visitada; se interesa por el estado sanitario y necesidades de esta a fin de ver la posibilidad de aportar algún auxilio, aunque sea simplemente una palabra de aliento; invita a esas familias a participar del las Celebraciones del Movimiento, y en especial la Novena del Rosario a la Mater entre los días 9 y 17 de cada mes. Por su parte la Imagen Peregrina visita la casa de la Misionera todos los 17 y 18 a fin de que este día, cuando se celebra el aniversario mensual de la Mater, la lleve a la Celebración Eucarística para que recibir Gracias que después derramará en las familias vecinas. Una anécdota de Don Joao nos cuenta que su Obispo le preguntó porque portaba esta Virgen “Alemana” que era casi una desconocida teniendo ya tantas imágenes reconocidas de María en Brasil, Don Joao le contestó que conocía unas setenta Advocaciones de María y que en el futuro podría haber setenta más, pero la única que lo conmovía y le promovía llevarla de casa en casa, rezar con quien lo aceptara e invitar a las familias que la reciban y se agrupen junto a Ella, era esta Imagen Peregrina de Nuestra Señora de Schoenstatt. EL FUNDADOR: PADRE KENTENICH Nació el 18 de noviembre de 1885 en Gymnich, cerca de Colonia (Alemania), por dificultades económica su madre debió trabajar fuera de su casa y el pequeño José creció con sus abuelos. En su infancia estuvo dos veces en peligro de muerte. En la segunda de ellas, a los tres años,despertó del coma para decir “no voy a morir” y volvió a entrar en coma. Debido a la pobreza su madre no pudo ocuparse personalmente de su educación, a los nueve años lo llevó al Orfanato de Oberhausen y frente a la Santísima Virgen se lo entregó en guarda, José hizo suya esta consagración y se entregó sin retaceos a María, que a partir de allí se le manifestó como Madre y Educadora además de Mediadora de Gracias y Bendiciones para su vida. Fue ordenado sacerdote el 8 de julio de 1910. En octubre de 1912 fue designado Director Espiritual del seminario menor de los Palotinos en Schoenstatt, cerca del Rin, y en 1914 les propuso a los Seminaristas imitar la Consagración que Bartolo Longo había realizado en Pompeya ante la Virgen y que había concluido en el Santuario Mariano del lugar; el enigma planteado fue: “¿no podría suceder algo semejante también en Schoenstatt?”. En la Capillita de San Miguel y con la ayuda de los estudiantes se preocupó en preparar el sito para que se estableciera la Virgen, y el 18 de octubre de 1914 en la plática diaria les comunicó su “secreta idea predilecta”; los estudiantes hicieron suya la idea del Director Espiritual y realizaron juntos la Alianza de Amor con la Santísima Virgen, lo que puso los fundamentos de su Obra: la Familia de Schenstatt. En los años que siguieron formó las comunidades sacerdotales y laicales que la componen, y a partir de 1926 fundó los diferentes Institutos Seculares de Schöenstatt, que siguieron las enseñanzas del Padre Kentenich con la guía: “NADA SIN TI NADA SIN NOSOTROS”. Inesperadamente, en plena labor sacerdotal, lo llamó Dios a la Patria Eterna el 15 de septiembre de 1968, luego de celebrar la Santa Misa el día de la Fiesta de los Siete Dolores de la Virgen; falleció en la Sacristía de la Iglesia de la Adoración, Monte Schoenstatt, donde había celebrado su Primera Misa. Todos los éxitos los atribuyó al poder de la Madre Reina y Victoriosa Tres Veces Admirable de Schoenstatt, y su gran anhelo era anunciar la grandeza de la Madre de Dios y formar nuevos hombres y comunidades, en los que resplandeciera la presencia y la imagen de María. Las palabras "Dilexit Ecclesiam" (Amó a la Iglesia) que eligió como epitafio, son las que mejor resumen el sentir más profundo de quien fue Padre y Fundador de la Familia de Schönstatt. DOS PRUEBAS DEL PADRE KENTENICH El Padre José Kentenich sufrió dos grandes pruebas en su vida de Fundador. Primero el Nazismo, lo confinó tres años y medio en el campo de concentración de Dachau. Fue detenido por la Gestapo en septiembre de 1941 y pudiendo evitar esa detención, la aceptó como Sacrificio en pro del Movimiento, fue enviado al campo de concentración de Dachau, donde permaneció hasta el 6 abril de 1945. Allí consolidó su Obra y le dio alcances internacionales. La segunda gran prueba vino de parte de la misma Iglesia, a partir de 1949. El Santo Oficio lo separó de su Obra y lo relegó por catorce años a Milwaukee, en Estados Unidos. Esto no debe extrañarnos si consideramos la suerte de los fundadores a lo largo de la historia de la Iglesia. Son pruebas que Dios permite a fin de purificar la fe y la entrega de sus instrumentos y hacerlos fecundos en el orden de la gracia, que brota de la cruz. La rehabilitación se produjo al término del Concilio Vaticano II, la nueva visión de la Iglesia permitió reconsiderar su caso y restituirlo a la Familia de Schoenstatt. En 1965, Pablo VI le otorga plena libertad y, más tarde, Juan Pablo II destaca su personalidad dentro de la Iglesia y avala plenamente su carisma como fundador del Movimiento de Schoenstatt. CONSAGRACIÓN Oh, Señora mía, oh Madre mÍa, yo me ofrezco todo a Ti, y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día: mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, oh Madre de bondad, guárdame, defiéndeme, utilízame, como instrumento y posesión tuya. Amén. PRIMER FILIAL INTERNACIONAL EN URUGUAY
Esta historia, contada por una Hermana de María de Schoenstatt con sede en Uruguay, narra como se construyó la primer capilla filial de la Schoenstatt Original fuera de Alemania. Fue en Nueva Helvecia, ciudad del Departamento de Colonia en Uruguay (frente a Buenos Aires), dando inicio a la internacionalización del movimiento. El 1º de octubre de 1926 el P. José Kentenich fundó el Instituto Secular de las Hermanas de María de Schoenstatt, que en pocos años se extendió por el mundo. En diciembre de 1933 partieron las primeras Hermanas a Sudáfrica, en 1934 fue enviado otro grupo al Brasil y en noviembre de 1935 llegaron a la Argentina. El 30 de enero de 1933 el nacionalsocialismo llegó al poder en Alemania. El Padre Kentenich vio con toda claridad que ese régimen perseguiría a la Iglesia y por consiguiente a Schoenstatt. Este fue uno de los motivos por los que aceleró el envío de las Hermanas de María a países fuera de Europa. En el caso de que Schoenstatt fuera destruido en Alemania, debía ser fecundo en otros países. Llegadas a la Argentina, tal como sucedió en otros países, comenzaron con la pastoral de los católicos de habla alemana: primero en Villa Ballester, luego en Valentín Alsina y más adelante en la capital Federal. COMO LLEGAN A URUGUAY En 1936, desde el Uruguay solicitaron la presencia de las Hermanas de María en Nueva Helvecia, localidad del Departamento de Colonia. Esta es también una permisión de la providencia: En 1914 la "Liga de Damas Católicas" se había propuesto construir un colegio religioso en Nueva Helvecia y trabajó con mucho entusiasmo para lograr este fin. Su anhelo era que el colegio estuviera dirigido por religiosas suizas ya que Nueva Helvecia (como su nombre lo indica) es una colonia de ese origen, pero no las encontraron. Por eso le hicieron la oferta a unas religiosas de origen alemán, las que no aceptaron porque la ciudad era demasiado pequeña. Al enterarse de esto el P. Raabe -sacerdote Palotino del Brasil que visitó Nueva Helvecia- transmitió el pedido a las Hermanas de María que estaban en Santa María, Brasil. La Superiora de este lugar consideró, que por razones de distancia e idioma, era conveniente que lo asumieran las Hermanas de la Argentina y así derivó el caso a la Hna. Cándida quien se hallaba entonces en Villa Ballester y era la responsable de la comunidad. Las Hermanas accedieron a ese pedido y llegaron al Uruguay el 29 de marzo de 1937. El 15 de abril del mismo año comenzaron las clases en el Colegio Mater Ter Admirabilis, que funcionaba en una casa antigua y muy precaria situada en el centro de la ciudad. Como el colegio no tenía capilla la MTA (Mater Ter Admirabilis) se estableció en la parroquia de Nueva Helvecia, dedicada a la Santísima Trinidad, para realizar desde allí sus fines. El 11 de octubre de 1937 (fecha en que antes de la reforma litúrgica se conmemoraba la Maternidad Divina y en la que festejábamos el patrocinio del colegio y del Santuario Original) le pedimos permiso al Párroco, P. Amengual, para colocar una gran imagen de la MTA en el altar. El lo concedió y la llevamos adornada con muchas flores, lo que agradó mucho al Sr. Párroco. Tanto fue así que después de una solemne Misa, consagró espontáneamente a toda su parroquia a la Mater Ter Admirabilis. Entonces nadie soñaba siquiera que Ella elegiría a Nueva Helvecia para construir su primer Santuario filial. Con el transcurso de los años aumentaron los alumnos y se hizo necesario construir más aulas. Se les sugirió a las Hermanas y a la Comisión buscar un lugar para ampliar el Colegio. Las Hermanas compraron el terreno el 16 de abril de 1938 y junto con la Comisión obtuvieron un préstamo de un banco local para iniciar la construcción de un nuevo edificio. El Colegio aun inconcluso fue habilitado en octubre de 1939. El año anterior, 1938, la dirección de la comunidad de las Hermanas de María se había trasladado de Villa Ballester (Argentina) a Nueva Helvecia (Uruguay) seguramente porque allí tenían la única casa propia y además creyeron tener mejores perspectivas que en las dos casas filiales en la Argentina, situadas también en lugares muy periféricos (V.Ballester y V.Alsina). El desarrollo de los acontecimientos hasta ese momento, indica con claridad la conducción de la Madre Tres Veces Admirable, la preparación consecuente del terreno para sus planes de construir en el Uruguay, en Nueva Helvecia, el primer Santuario Filial de Schoenstatt. ¿Porqué la Mater lo quiso así? ¿No habrá querido hacer con esto un paralelo con el Santuario original de Schoenstatt? Schoenstatt está situado junto a la pequeña ciudad de Vallendar en Alemania, país herido por la reforma protestante y por distintas corrientes filosóficas, carente de la calidez que da la vida de la fe. También el Uruguay sufre bajo la fuerte influencia del laicismo a ultranza y los habitantes de Nueva Helvecia, pequeña ciudad turística de unos 12.000 habitantes, profesan varias religiones o ninguna. ¿Quién construiría hoy un Santuario en una localidad pequeña como Nueva Helvecia?. Pero la Sma. Virgen quiso evidentemente establecerse allí. Ella eligió ese lugar. Y el padre Fundador, en momentos difíciles, nos sugirió que no nos retiráramos de allí, aún cuando nuestros esfuerzos parecieran estériles. El escribió en noviembre de 1954: no debemos permitir que surja el pensamiento: "dejemos al pequeño Uruguay y no molestemos más a ciertos círculos. El Santuario de Nueva Helvecia es el primer Santuario Filial, por eso se lo debe proteger de un modo especial. El será fecundo y debe ser conquistado reciamente como Torre de David". Al establecerse en el Uruguay la Madre Tres Veces Admirable actuó estratégicamente como Madre, eligió lo pequeño, lo pobre, para poder manifestarse luego como Reina y Victoriosa Tres Veces Admirable en todas las dificultades del desarrollo de su primer Santuario filial. Ella no abandona jamás lo que ha elegido. Como intercesora quiere derramar sus gracias para siempre desde allí y espera a sus colaboradores para obrar maravillas precisamente por medio de las dificultades. COMO NACIO LA IDEA DE CONSTRUIR EL SANTUARIO La Hna. M. Clara había salido de Alemania en 1938 con la idea (algo remota) de construir un Santuario. Incluso había traído consigo los planos del Santuario original, pero nadie lo sabía. La idea de construir el Santuario nació de una necesidad impuesta por el apostolado. En todas las casas, tanto en la Argentina como en el Uruguay, comenzamos inmediatamente a trabajar con grupos de Schoenstatt. Para ello era imprescindible vincular a niños, jóvenes y adultos con la fuente de gracias: El Santuario. Pronto nos dimos cuenta que esto era prácticamente imposible: Teníamos una gran foto del Santuario Original y también una ermita con la imagen de la MTA, pero nada de esto podía suplir la experiencia del Santuario. La Virgen nos hizo ver claramente que, para quienes no lo conocían, era imposible una vinculación intelectual con un Santuario ubicado en Europa al que -por costumbres y posibilidades de aquel entonces- jamás iban a poder visitar. El fracaso apostólico por la falta de la fuente de gracias, nos unió profundamente a todas en esta difícil empresa de ser pioneras. Hablando humanamente, esta iniciativa era -desde todo punto de vista- una locura. En lo material, habíamos contraído grandes deudas al tener que pagar el pasaje de las últimas cinco Hermanas y sobre todo debido a la construcción del colegio, aún inconcluso. En mayo de 1941 surgieron algunas iniciativas para recaudar fondos: Al ser Nueva Helvecia un lugar de turismo entre Colonia y Montevideo, los fines de semana había una gran afluencia de gente. Dos Hermanas tomaron contacto con estas personas y trataron de interesarlas por el Santuario. Entre ellas se hallaba el dueño de una fábrica de fósforos de Montevideo que nos ayudó mucho en la realización de nuestro proyecto. EL MOMENTO DE LA TOMA DE DECISIÓN En las vacaciones de invierno, en julio de 1942, hacíamos nuestros ejercicios espirituales. Nos reuníamos todas las Hermanas del Uruguay y de la Argentina: éramos veinte. No fue nada facil tomar esta decisión: Todas conocíamos muy bien nuestra situación económica y por ello varias sostenían que primero era preciso pagar las deudas. El argumento era muy sensato, pero hacer esto nos hubiera insumido muchos años y nos urgía fundar Schoenstatt en estas tierras. Había aún un problema mucho más importante y delicado: ¿Podemos construir un Santuario igual al original? Al partir de Schoenstatt, todas escuchábamos en el canto de despedida, un estribillo que decía: "Solo hay un Santuario..." ¿Podríamos atrevernos a construir otro? ¿No era eso traicionar lo más esencial de Schoenstatt? ¿A quién preguntar? La guerra había interrumpido las comunicaciones con Alemania y no podíamos consultar nada a la Dirección de nuestra Familia ni a nuestro Padre y Fundador que estaba prisionero en el campo de concentración de Dachau... La decisión estaba totalmente en nuestras manos... Las Hermanas de los otros países nos reprocharon nuestra "infidelidad a Schoenstatt" . Y a pesar de esta opinión adversa, estábamos totalmente convencidas de que habíamos sido enviadas aquí para edificar Schoenstatt y esto, sin el Santuario, era imposible. Llegamos a estas conclusiones. Este Santuario es una filial del Santuario original y por lo tanto debe permanecer siempre vinculado a él. En cuanto a su eficacia: El Santuario filial recibe las gracias que fluyen del Santuario original pero a su vez aumenta el capital de gracias de él. Lo comparamos a una corriente subterránea que fluye desde el Santuario original y vuelve enriquecida hacia él. LA ACUMULACION DE CAPITAL DE GRACIAS PARA LA CONSTRUCCIÓN Resolvimos colocar la piedra fundamental el 18 de octubre de 1942, como expresión de esa unidad. El aspecto material lo solucionamos así: Trataríamos de recaudar fondos para la construcción pero sin contraer deudas. Se trataba de la casa de la Virgen. Ella se preocuparía. Pero también: "Nada sin ti, nada sin nosotras". Nuestro principal afán era el capital de gracias. Ya en 1941 las Hermanas (especialmente las que trabajaban en el Uruguay) se habían esmerado en hacer aportes para el capital de gracias. Oportunidades sobraban: todos los sacrificios que suponían la adaptación al país, el clima, el trabajo y las dificultades de la vida diaria; la preocupación por el Padre y Fundador, prisionero en el campo de concentración; por la Familia de Schoenstatt y nuestros familiares y sobre todo las dificultades con el idioma que aún no dominábamos y que debía convertirse en nuestro principal instrumento para el apostolado. Nuestras aspiraciones durante el mes de mayo (mes de María en casi todo el mundo) se centraron -en las cinco casas filiales (Nueva Helvecia, Cardona y Salto en el Uruguay; V.Ballester y V.Alsina en la Argentina)- en la construcción espiritual del Santuario. Nuestros alumnos se entusiasmaron mucho y motivados continuamente por nosotras, se mostraron ampliamente generosos. También las señoras y las chichas participaron en esta campaña de oraciones y sacrificios. Los niños aprovecharon toda ocasión que se les presentaba para ganar unos céntimos. Algunos traían masitas y las vendían en el recreo. Los varones recorrieron el pueblo juntando botellas, latas, papel, etc. que luego vendían con gran entusiasmo. Una mamá tejió un pullover para que su hijo lo pudiera rifar. Otros contribuían con una torta y otro premio. En Cardona las Hermanas hicieron un teatro de títeres los domingos por la tarde y los alumnos cobraban la entrada para la "caja" del Santuario. Por supuesto que con estos medios no alcanzaba. ¡Aún teníamos que adquirir el terreno donde se edificaría el Santuario!. Estaba ubicado en la otra esquina de la misma cuadra del Colegio. Le confiamos esta necesidad a la MTA y lo hicimos colocando una pequeña ermita cerca del lugar, casi en el límite con el terreno. Con frecuencia, íbamos allí, tanto los niños como nosotras para "recordarle" a la Señora y Reina que ese debería ser el lugar de su casa. Finalmente se pudo comprar el terreno con las donaciones que nos hizo el Sr. García Monge (el dueño de la fábrica de fósforos en Montevideo, antes ya mencionado). El domingo 4 de octubre el P. Lorenzo Amengual, nuestro párroco, bendijo el terreno. Días más tarde se marcó el perímetro del Santuario. La colocación de la piedra fundamental -el 18 de octubre de 1942- fue precedida por una semana de oración y sacrificio que comenzó el 11 de octubre. LA PROYECCION: SCHOENSTATT INTERNACIONAL Luego de la inauguración, la Hna. M.Clara envió un informe muy detallado y preciso a nuestras Hermanas en Suiza. A través de ellas se pudo establecer, esta vez, la comunicación con el Padre. El recibió la noticia en el campo de concentración un año después, en octubre de 1944. A fines de noviembre nos llegó su respuesta, la traducción del texto es la siguiente: "A mi soledad llegó la noticia que un nuevo Santuario ha sido bendecido. Que la Madre de Dios bendiga a todos los que se encuentren con Ella en este Santuario, que los transforme en hombres y mujeres nuevos y los cobije cálidamente en su corazón. Que de todos ellos, haga apóstoles ardientes que sin desfallecer realicen los deseos de Dios." Guardamos como un tesoro esta confirmación del Padre y Fundador, aunque jamás dudamos que la construcción del Santuario era conforme a la voluntad de Dios. Recién en su primera visita a nuestra Provincia -desde el 9 de mayo hasta fines de agosto de 1947- nuestro Padre y Fundador pudo señalar la trascendencia de nuestro Santuario. Cuando lo vio por primera vez, descubrió con gran alegría, hasta en los más pequeños detalles, la similitud con el Santuario original. Tanto su forma externa como el altar eran iguales. A pesar de todas las dificultades, la MTA se preocupó de que esto se haya tenido muy en cuenta en su primer Santuario filial. Luego nuestro Padre insistió, en los demás países, que se fijaran que su Santuario fuera una réplica lo más exacta posible del original. Aprovechó su visita para transmitirnos sus vivencias de Dachau... Por medio de esto comprendimos que existía una relación muy profunda entre su trabajo en Dachau y la construcción de nuestro Santuario. El fundó allí el Schoenstatt internacional. Los nazis le habían hecho al Padre el "favor" de concentrar en Dachau a todos los sacerdotes que se hallaban en otros campos y provenían de diferentes naciones. Los había franceses, polacos, holandeses, belgas, checoslovacos, etc. En 1944 dos grupos de estos sacerdotes sellaron su alianza de amor con la MTA. Una mañana de mayo de 1947 nuestro Padre se hallaba frente al Santuario con la Hna. Ursula y la Hna. M.Clara. Mientras lo contemplaba les dijo: "¿saben ustedes que este Santuario tiene una importancia histórica fundamental?". Es evidente que la internacionalidad de Schoenstatt sería inimaginable sin el Santuario presente en todo el mundo. Sin él, Schoenstatt no puede crecer, no puede cumplir su misión. El Padre mismo fue el primer propagador del Santuario filial. Antes de llegar a nuestro país, pasó por Brasil y colocó en Santa María, R.S. la piedra fundamental del Santuario. Durante sus viajes por el mundo continuó promoviéndolo. Nadie puso resistencia y por eso en Sudamérica se construyeron los primeros Santuarios filiales. Cada país quería tener el suyo. Cuando llegó a Sudáfrica, bendijo allí tres o cuatro piedras fundamentales. Son verdaderas islas de paz en medio del mundo actual, tan convulsionado. La semilla que entonces fuera sembrada, ha dado ya el ciento por uno y hoy pareciera que la Mater hubiera elegido como lugares estratégicos a Alemania y América del Sur. A lo largo de esta historia Ella nos mostró claramente lo que espera de su Familia. Cuando se le pide que se establezca entre nosotros (nuestro Padre nos lo explicó y repitió innumerables veces durante sus visitas) lo esencial no son los medios materiales. Estos generalmente son muy escasos... Cuando se trata de la obra de Dios basta con algo de sentido común y mucha fe... lo demás lo pone la Sma. Virgen, pero, por supuesto, nunca sin nuestra cooperación y sacrificios. "Nada sin Ti, nada sin nosotros". VIDEO ¿Cuándo comenzó el movimiento? Que significa el Nombre de Schoenstatt Schoenstatt Schoenstatt La mirada de Maria Padre José Kentenich, movimiento Schoenstatt
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